halloween ya no es lo mismo

Halloween ya no es lo mismo

Halloween ya no se trata de dulces

A esa reflexión llegué luego de hacer un recuento por los disfraces de Halloween que ha usado mi hija desde su primer año.

La recordé disfrazada de florecita cuando era apenas una bebé, pasar por disfraces de princesas, personajes de fábulas y en los últimos años, unos menos tiernos pero igual de divertidos.

Sin embargo, al revisar sus últimos días de halloween, llegué a la conclusión de que esta celabración ya no es igual que antes.

Me presento, mi nombre es María, tengo 40 años y una hija 9.

Recuerdo que mi último disfraz fue de Pitufina. Sí, terrible hasta para esa época, estamos hablando de los años 80. Sin embargo, aunque aún recuerdo todo lo que me divertí guardando dulces en mi gorro blanco con forma de hongo.

Porque Halloween en los 80’s, en el pueblo en el que crecí, era toda una celebración.

Niños sin padres, corriendo por las calles, gritando de casa en casa, comiendo dulces sin supervisión, toda una aventura. Sí, somos supervivientes.

Sin embargo hoy, no recuerdo sino un par de fechas de haber salido por las calles, tomando a mi hija de la mano, para pedir dulces en casas donde ya no hay, porque los niños hace mucho rato dejaron de pedir y los dueños de casa, de comprar.

Lo último lo viví en carne propia. Compré un par de bolsas de dulces para repartir y ni un solo niño timbró. Salí a esperarlos, nadie llegó. Esperé escuchar el canto, nunca se oyó.

Hoy, las celebraciones de halloween se hacen en una casa, en un club, un hotel, en centros comerciales y generalmente de manera privada.

Los niños de hoy ya no piden dulces, piden hora loca y recreación, piden música, baile, pizza y papitas con salsa rosada.

Los niños de hoy terminan sus fiestas de halloween con una bolsa de dulces que difícilmente se comen y una sorpresa del anfitrión.

No estoy diciendo que eso sea malo, no, solo que es diferente. Empezando porque en mi infancia no se hablaba de halloween sino del Día de las Brujitas o de los niños niños.

Luego, por temas de religión, nueva era y hasta programación neurolinguística, se dejó de usar ese nombre e incluso los niños dejaron de disfrazarse para ir a los colegios, con lo divertido que era.

Pero, ¿por qué cambió?

Mi reflexión como mamá es que los niños de hoy corren más peligros que los niños de ayer. Tal vez por eso son pocos los niños de hoy que hacen mandados a la tienda, van hasta la panadería, caminan solos a casa de sus amigos.

La sociedad nos ha encerrado, nos ha obligado a vestir nuestras casas con calabazas y telarañas para recordar la fecha aunque pocos niños timbrarán y rara vez se escuchará “triqui triqui halloween, quiero dulces para mi”.

os tiempos cambian, todo se transforma. En mis recuerdos quedaránn los años que pedí dulces con mis amigos de casa en casa y los años que llevé a mi hija a fiestas de halloween con todo un montaje para que se formen sus propios y alegres recuerdos.

Yo era de la que llegaba a mi casa con la bolsa llena a contar cuantas bananas había recogido. Mi hija llega de su fiesta felizmente rendida a quitarse el disfraz y dormir. Los dulces le importan poco porque halloween ya no se trata de dulces.

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